Editorial Nº19

Mi columna dominical pretende ser realidad (o no) y ficción (o no) semana tras semana. Una mezcla de temperaturas. Es la forma que encuentro para mostrarles que lo importante es lo que pasa entre foto y foto.

Buscaré aquí un guiño que vaya bocetando el propio sistema de creencias de una persona normal, que intenta un balance para que la vida tenga sentido todo el tiempo. Salud!

FRÍO Y CALOR

Hoy van juntos.

Como pasa a veces que frío y calor están mezclados. 

Escuché un relato escalofriante mientras cocinaba esta semana, en el podcast de Goop que les recomendamos hoy. 

Eve Ensler es la autora y escritora entre otras obras, de Monólogos de la Vagina. 

Conocidísima obra, seguro la vieron o la escucharon. Fue traducida ya a 45 idiomas, se llevó a 140 países. 

Eve impulsa causas feministas hace 21 años. Ella tiene 66, es judía pero practica el budismo. Estuvo 10 años casada. Tiene un hijo actor. Está separada. Vive en las afueras de Estados Unidos. Hoy baila y baila sin parar.

Publicó su último libro hace poco, se llama “The Apology”, “La Disculpa”. Libro de relato honesto,  que rompe el corazón de quien lo lea, pero a la vez llena de esperanza y ayuda a sanar el camino del dolor, porque como ella dice en este podcast: todos llevamos alguna herida con nosotros. 

“La disculpa” es una carta imaginaria que ella escribe, en la que su padre le pide disculpas por el abuso sexual continuo y los golpes que le provocó durante toda su niñez. 

Eve asegura que esta carta la sanó, que tardó en escribirla 4 meses encerrada en su oficina; que su papá muerto venía a visitarla (relata que incluso aprendió mucho acerca de la relación con las personas muertas y asegura que pudo dejar ir a su padre a un mejor lugar luego de terminar el libro). 

Fue la escritura, lo que salvó su vida después de todos sus años de pérdida y dolor. La droga y el alcohol la tuvieron aislada, pero el activismo, la comunidad femenina y compartir la intimidad de historias de dolor brutal con las mujeres la salvó definitivamente. 

Otra vez, como alguna vez lo hemos hablado en TheGelatina, Eve cuenta que atravesar el trauma fue un proceso intenso pero corto, en comparación con lo que viene después que es el amor pleno y la libertad, y el placer, incluso el placer sexual y el buen vínculo con el propio cuerpo. 

Cuenta que otra cosa que la ha mantenido en pie, incluso después de un estadío 4 de cáncer de útero fue hacer comunidad con las mujeres y sus causas. Nada más fuerte que esta hermandad, dice.

Eve narra que pudo lidiar con todo este drama porque se “separaba de sí misma”. Que mientras le pasaba lo que le pasaba no se daba cuenta, que le pasaba. Que recién a sus 30 años pudo recapitular y entender lo que vivió. Pero que hasta esa edad, eso era su vida para ella. Siempre un desastre.

Ninguno de sus padres vive hoy. Dice que a su padre a través de esta carta ella sabe que llegó a conocerlo más que él mismo. Y que con su mamá antes de morir tuvieron tiempo de perdonarse. Su madre le confesó que ella había sido su sacrificio. “Con razón tenías tantas pesadillas, e infecciones, de alguna forma lo sabía”. Era tan claro. Escalofriante. Revelador. 

Sus padres eran humanos. Entender. Perdonar. Perdonar? 

Le preguntan en un momento si escribía para sacar del cuerpo? Eve habla aquí de bailar como antídoto. Bailar hasta volver a uno sin parar. Porque hasta que las cosas no se sacan del cuerpo uno no cambia. Y ahí vuelve a mencionar el cáncer que tuvo y curó. Y habla de los tentáculos del trauma emocional que dispara el cuerpo para luego formar una enfermedad como la que ella tuvo. Interesante.

Estos tiempos son para no dejar de leer y escribir.

Y aprender sin parar. Sobre todo cuando dice que una consecuencia de estas historias de dolor es por ejemplo elegir mal al compañero de vida, porque generalmente elegís lo que te resulta familiar, hasta que sanas.  Pero que elegís mal varias veces hasta darte cuenta.

Y cuando dice que lo bueno es que hoy hay mucha más guías y movimientos y voces para que todo esto ya no pase tanto. 

Y cuando dice que hay que educar a nuevas generaciones de hombres a que sepan pedir perdón por lo que les han hecho a las mujeres. Y que si éstos hombres a su vez han sufrido, que primero asuman las responsabilidades de lo que han hecho, hagan sus cambios, se muestren en proceso de ser distintos y deseosos de ser diferentes y criar hombres enteros, que ellos mismos dejen de lado la táctica de hacer sentir culpable siempre a las mujeres y que curen a sus generaciones de varones.

Escuchar esto no es lo mismo que escuchar decírmelo a mi. 

Ojalá puedan oírla hablar. Estas historias son humanas.

Estas heroínas viven.

Sigo maravillándome acerca de cómo detrás de cada grandiosa hay sufrimientos de esta índole.

Busquen la entrevista que le hizo la BBC a Ensler.

Que todo nos sirve para el minuto siguiente que la vida nos da. 

Estemos pasando el momento que sea.

Salud! 

L.-

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