Juguetes sexuales

Es una cuarentena onanista. O es una cuarentena, onanista. 🙂 Aunque TheG conversó con la psicóloga y sexóloga @lic.ceciliace y ella nos dijo que los juguetes sexuales también pueden usarse en una masturbación compartida con otro. Porque los toys no son para-reemplazar-a-las-personas, y tampoco tienen esa connotación tan temida que supone que una pareja que los usa tiene una vida sexual deficiente.

¿Todos los juguetes sexuales son unisex? 
Existen algunos que son más específicos, como los masturbadores masculinos que se usan con el pene dentro. Pero la mayoría se pueden compartir: sólo es cuestión de saber o de probar donde estimular según las zonas sensibles de cada cuerpo.

¿Sólo se compran online?
Se consiguen en sex shops presenciales u online. Pero también hay algunas marcas de preservativos que venden toys en farmacias y supermercados.

¿Qué diferencia hacen los materiales: silicona, metal, etc?
Tiene que ver más con una cuestión de cómo conservan y transmiten la temperatura.

¿Cómo se higienizan los toys?
Ni se te ocurra ponerles alcohol en gel. Los juguetes se lavan con jabón (el más neutro posible) y teniendo cuidado de no sumergirlos o pasarles agua o jabón donde estén las pilas o el plug para recarga. Luego los dejás secar al aire y los guardás envueltos en una bolsita o tela, o en su paquete original. Si vas a compartirlos, recomiendo ponerles un preservativo. Importante: recordar meterse en el cuerpo solo las cosas que fueron diseñadas para tal fin.

Ayer y hoy
Desde que se usó por primera vez un vibrador hasta hoy, el catálogo se diversificó bastante. Estimulador, consolador, succionador de clítoris, plug anal de colores (con colas de caballo o pompón de plumas), kegel balls, anillos vibradores, etc, pero también lubricantes, cremas, accesorios fetiche, esposas, pezoneras, juegos y todo lo que dispare la fantasía, que es tan importante como la mecánica.
“El vibrador eléctrico es un invento de un médico inglés, Joseph Mortimer Granville. Cuando lo inventó, en 1880, no estaba estaba en sus planes que podía usarse sobre el cuerpo de la mujer sino como un dispositivo para aplicar en el hombre, sobre todo para ayudar en tratamientos contra el dolor. El único uso sexual que él recomendaba para su vibrador era para tratar casos de impotencia, como un recurso para estimular el perineo”, escribe Hallie Lieberman en Everything you know about the invention of vibrator is wrong, un artículo publicado en The New York Times.
“La gran contra que tiene el vibrador es que, si se aplica en pacientes muy sensibles, puede excitarlos sexualmente. Pero si se mantiene lejos del clítoris, no hay riesgo de que esto suceda”, escribió el ginecólogo James Craven Wood en 1917.
“Es precisamente por esto que está bueno meter juguetes sexuales en la habitación: porque ella va a disfrutar más. Un estudio de 2017 reveló que el 37% de las mujeres necesitan estimulación del clítoris (y no penetración, o no solamente penetración) para alcanzar la cumbre del Monte Orgasmo. Sumarle un vibrador a la fórmula significa que sabés cómo funciona el cuerpo de una mujer, y que te enciende su placer de la misma manera que te enciende su cuerpo. Es una prueba de que sos una persona segura de sí misma, y aventurero/a”, escribió Sophie Saint Thomas para GQ.
Lo que sí debe quedar afuera del cuarto son los prejuicios, la vergüenza y la idea de que alguien -alguien más– tiene todo lo que yo necesito para sentir placer.

No a los toys caseros (consejos)
“Hacer un juguete sexual en casa es un ticket a un problema”, dice la nota The importance of sex toys in sex education publicada en mysteryvibe.com. “Puede que en el corto plazo te ayuden a llegar al orgasmo, pero en el largo te provoquen una infección, un corte o hasta una corrida a la guardia. Para quienes no lo saben, los típicos problemas que deparan los toys caseros son:

  • Cepillos de dientes eléctricos (u otros dispositivos que vibran) que se usan para estimular el clítoris o se introducen. El problema no son solamente las bacterias, sino que no fueron diseñados para insertarse en ningún lado y pueden provocar lastimaduras.
  • Tubos como los de M&M y otros packagings similares: muy fácilmente pueden quedarse adentro. Este es un problema típico de los juegos anales con objetos que no tienen tope y pueden desaparecer en el interior de un canal.
  • Cosas hechas con materiales porosos: puede que no sean directamente amenazantes si se usan para jugar afuera, pero lo que se mete adentro del cuerpo debe ser seguro. Las velas son un ejemplo típico, pero también algunos juguetes de madera que pueden -ay- astillarse.”

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