La infidelidad

Cómo la piensa Esther Perel.

“Cuando una pareja llega a verme por este tema, lo primero que les digo es: hoy, en Occidente, por lo general una persona tiene dos o tres relaciones importantes en su vida; algunos de nosotros las tenemos con la misma persona. Por lo que me están contando, es probable que su matrimonio esté terminado, ¿quieren crear un segundo matrimonio juntos?
Así termina la charla TED que dio en 2015 la terapeuta de parejas de origen belga Esther Perel, que lleva más de 30 millones de visitas. Perel es autora de los bestsellers Inteligencia erótica y de El dilema de la pareja. Además, tiene un podcast (Where Should We Begin?), donde graba sesiones de parejas que van a su consulta y que se quedan paralizados con sus preguntas crudas, al corazón del asunto.
Dicen que esta mujer es capaz de salvar una pareja. ¿Cómo? No dándola por sentada. Sacando el foco de las mariposas. Aceptando que es más una cuestión de energía, de estar atento y presente, comprometido en un intercambio. Para Perel, una relación es aprender a vivir en la paradoja de lo erótico y lo doméstico al mismo tiempo. Es entender que amar es un verbo.
En otra charla que dio, una persona del público le preguntó si estaba casada. Ella respondió que sí, hace treinta y seis años. Pero cuando la audiencia rompió en un aplauso, Perel respondió ágil: ¿Por qué aplauden? ¿Acaso tienen alguna idea de lo que fue mi vida?
No, para Esther Perel la duración de una pareja no es sinónimo de éxito.

La vara muy alta
Por primera vez en la historia, dice Perel, esperamos que sea una misma persona la que nos de la estabilidad y el deseo. Si antes el matrimonio funcionaba más como una institución de pertenencia (y el amor lo buscábamos afuera), ahora -además de pertenencia- es donde tengo mi vínculo romántico más importante. La exigencia es alta: pretendemos que nuestra pareja encarne todos nuestros ideales, lo que ya de por sí es complicado, pero además están todos los otros aspectos de la vida, las posibilidades que nos da la tecnología y la longevidad. Una tormenta perfecta.
“Cuando el matrimonio era una empresa económica, la infidelidad amenazaba nuestra seguridad material. Ahora que es un acuerdo romántico, amenaza nuestra seguridad emocional. El problema es que elegimos a una persona y le volcamos encima una lista interminable de necesidades: que sea mi mejor amante, mi mejor amigo, el mejor padre, mi confidente, mi compañero emocional, mi par intelectual. Y yo: la elegida, la única, la indispensable. Pero llega la infidelidad y me dice que no es así. Y entonces se vuelve la traición definitiva. La infidelidad siempre fue dolorosa, pero hoy es traumática porque amenaza nuestro sentido del yo”, dice Perel en TED.

Las cosas por su nombre
“¿Por qué engañamos? ¿Por qué engaña la gente feliz? Cuando decimos infidelidad, ¿qué estamos diciendo exactamente? ¿Nos referimos a una conexión, a una historia de amor, es sexo pago, un chat, un masaje con happy ending? ¿Es sexting, es ver porno, es usar aplicaciones de citas en secreto? ¿Por qué pensamos que los hombres engañan por aburrimiento y miedo a la intimidad, mientras las mujeres lo hacen porque se sienten solas y buscan intimidad? ¿Es la infidelidad algo que se da siempre al final de una relación?” 
Dice Perel que en general se supone que si alguien es infiel es porque algo no estaba bien en la relación, o porque algo le estaba pasando a esa persona. “La lógica dice que si uno tiene en casa todo lo que necesita, no tiene por qué salir a buscarlo en otro sitio. Pero, ¿y si la pasión tiene una vida útil finita? ¿Y si hay cosas que incluso una buena relación no puede ofrecer? Si incluso las personas felices engañan, ¿de qué se trata?”
Cuenta Perel que existen algunos puntos en común entre las personas que deciden ser infieles. Que, aunque tradicionalmente hayan sido monógamos correctos, hay algo que a la larga siempre argumentan cuando explican por qué decidieron cruzar la línea. “Porque los hace sentir llenos de vida. A menudo me cuentan historias de pérdidas recientes, de un padre que murió, de un amigo que se fue o de un mal diagnóstico. Sí, la muerte vive a la sombra de una aventura, porque nos lleva a plantearnos algunas preguntas: ¿esto es todo? ¿voy a vivir otros 25 años así? ¿acaso no voy a volver a sentir esa emoción? Creo que estas preguntas son las que impulsan a la gente a ir más allá, y que algunas aventuras son un antídoto contra la muerte.” 
“La experiencia me señala que, cuando buscamos la mirada de otro, no siempre lo que estamos queriendo es alejamos de nuestra pareja, sino de la persona en la que nosotros mismos nos hemos convertido. No se trata tanto de que estemos en busca de otra persona, sino en busca de otro yo.”

Estar vivo
Dice Esther Perel que a menudo la acusan de defender la infidelidad, pero para ella el tema no pasa por ahí. Pasa por devolverle vida a lo que se siente muerto. “Siempre me preguntan si recomendaría la infidelidad. No, no lo haría, como tampoco recomendaría tener cáncer, y, sin embargo, sabemos que la gente que pasó por esa enfermedad dice que le dio una nueva perspectiva. Veo la infidelidad desde una doble perspectiva: daño y traición, por un lado; crecimiento y auto-descubrimiento, por el otro…”
Pero cruzar la línea no es para todo el mundo. Hay personas que prefieren quedarse en una rutina que les da seguridad, y en general no son ellas las que piden una consulta con Perel. Porque Esther se crió en una familia para la cual vivir es algo completamente diferente a sobrevivir.
“Mis padres fueron sobrevivientes de los campos de concentración, los únicos dos que quedaron con vida en sus respectivas familias. Mi padre tenía nueve hermanos; mi madre, siete. Durante cuatro años, mis padres lidiaron con la muerte todos los días, y salieron de esa experiencia con sed de venganza. Los dos sentían que tenían una nueva oportunidad, y que no iban a gastarla en sobrevivir. Lo que ellos querían era revivir. Querían abrazar la vitalidad, en el sentido más místico del término: la erótica de la vida. A mis padres les debo buena parte de mi manera de ver la vida: para mí, hay un mundo de diferencia entre no estar muerto y estar vivo.”

Volver al futuro
“Es verdad que algunas aventuras son un golpe de gracia para esas relaciones que ya venían medio moribundas. Pero otras nos impulsan a nuevas posibilidades. El hecho es que la mayoría de las parejas que han pasado por infidelidades permanecen juntas: algunas simplemente sobreviven, otras pueden realmente convertir la crisis en una oportunidad.”
¿Y cómo se hace?
“Sabemos que la curación del trauma empieza cuando el autor reconoce lo que hizo mal. Así, para la pareja que tuvo la aventura, una cosa es terminarla y otra muy diferente es el acto esencial de comunicarla y de expresar culpa por herir a su pareja. La verdad es que he notado que buena parte de los infieles pueden sentirse terriblemente culpables por herir a su pareja y, sin embargo, no sentir el menor remordimiento por la experiencia de la aventura en sí. Y esa distinción es muy importante.” 
“A la persona engañada le recomiendo hacer algo para recuperar el sentido de autoestima: rodearse de amor, amigos y actividades que le devuelvan la alegría, sentido e identidad. Y lo que es todavía más importante, le recomiendo no hurgar en los detalles sórdidos., tipo: ¿dónde estuviste? ¿dónde lo hiciste? ¿con qué frecuencia? ¿es él/ella mejor que yo en la cama? Preguntas que solo causan más daño y no dejan dormir de noche. En su lugar, propongo que pasen a lo que yo llamo preguntas de investigación, las que extraen el sentido y los motivos: ¿qué significó esta aventura para vos? ¿qué pudiste expresar ahí que no podés conmigo? ¿cómo te sentías cuando volvías a casa? ¿qué valorás de nosotros? ¿estás aliviado que esto terminó? ¿triste?”
“He notado que, inmediatamente después de una aventura, muchas parejas -justamente por ese desorden que puede dar lugar a un nuevo orden- empiezan a tener conversaciones profundas y honestas como no tuvieron en décadas. Y que parejas sexualmente indiferentes de repente sienten un deseo tan voraz que no pueden explicarse de dónde viene. Es probable que algo relacionado con el miedo a la pérdida reavive el deseo, y dé paso a un tipo de verdad completamente nuevo.”

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