Anti-inflamatorio natural

El doctor William Meggs es el autor the The Inflammation Cure, un libro donde desnuda el doble filo de los procesos inflamatorios, que por un lado defienden al cuerpo de infecciones pero que -prolongados en el tiempo- pueden tornarse caldo de cultivo de numerosas enfermedades.
“La inflamación podría llegar a convertirse en el Santo Grial de la medicina, la puerta de acceso a la salud y a la enfermedad”, escribe Meggs. “Se trata de un hilo conector entre cardiopatías, cáncer, diabetes, migrañas, síndrome del intestino irritable e, incluso, gingivitis.”
El plan antiinflamatorio del Doctor Meggs, Profesor en Brody School of Medicine de East Carolina University, propone una dieta ídem, que contiene muchas frutas y verduras, aceite de oliva, té verde y cúrcuma, entre otros ingredientes. Además, subraya la importancia de limitarse a consumir alimentos que no contengan químicos o pesticidas.
TheG entrevistó a Male Ramos Mejía, @the_food_alchimist, para que nos cuente cómo lleva en la práctica su dieta antiinflamatoria. Después de perder un embarazo, a Male le diagnosticaron esclerodermia sistémica difusa, una enfermedad autoinmune incurable. La trataron con corticoides hasta que ella decidió hacerse cargo del asunto y usar sus conocimientos de nutricionista para armar una dieta que la ayudara a combatir la enfermedad por dentro.

¿Dónde compras tus ingredientes? ¿Hacés las compras personalmente?
Mis ingredientes los compro en dietéticas. Me gusta hacer las compras yo misma, porque siempre están saliendo productos nuevos y además me gusta ver bien las etiquetas de los productos que ya vienen envasados.

¿Dónde pedís delivery?
Puedo pedir en Bio Solo Orgánico, un restaurante de Palermo que hacen un excelente delivery de comida orgánica, pero también algo simple en cualquier otro restaurante. Cuando digo simple digo una ensalada, por ejemplo, o algo sin gluten de cualquier establecimiento para celíacos.

Cuando cambió tu dieta, ¿cambiaron tus gustos?
No sé si mis gustos, pero forzosamente cambiaron mis elecciones, mis prioridades. Hoy elijo la comida no sólo por su sabor sino por lo que sé que le va a hacer a mi cuerpo. Definitivamente, prefiero comer esos alimentos que me van a ayudar.

¿Qué cocinás cuando invitás amigos a tu casa?
Lo mismo que como yo. Me interesa mostrarles que mi dieta es rica y que se puede comer saludable y disfrutarlo. Ahora no está viniendo nadie por razones obvias, pero si invito amigas puedo poner en la mesa muchos ingredientes para que cada una se arme su ensalada: espinaca, tomates, palta, huevo duro, brotes de lentejas, brotes de semillas de girasol, frutos secos, pasas de uva, hummus, aderezos, etc.

¿Te permitís deslices?
Depende: hace cuatro años que como con cero gluten, nunca más volví a probarlo. Pero por otro lado, ahora que estoy sin tomar remedios hace ya casi dos años, de vez en cuando puedo permitirme algo con un poco de azúcar, o algún lácteo. Muy poco, para nada en lo cotidiano y sobre todo en eventos sociales. Después hay otras cosas que me permito, como las papas fritas, pero también como excepción.

¿Qué es lo que más extrañas?
El helado de heladería, era fanática. Pero me hago mis propios helados de fruta en casa, que son deliciosos y me hacen sentir muy bien. Así que tampoco extraño tanto…

¿Tomás alcohol?
Sí, puede ser algo de vino, pero excepcionalmente.

¿Cuál es tu alimento favorito ahora? Por sus bondades y su versatilidad.
El cacao. Lo uso en todo: licuados, postres, con frutas, lo amo… A veces tomo cacao al 100% y lo mezclo con pasas de uva y me encanta.

¿Qué se come en tu casa un día cualquiera?
Mucha fruta y verdura. Siempre tengo en la heladera recipientes de vidrio (y de plástico sin BPA, un químico industrial que puede contaminar los alimentos, en el freezer) con distintos ingredientes: hojas de espinaca, arroz, quinoa, tomate, palta… El típico plato en mi casa es una ensalada con todo: ahora en invierno pongo verduras asadas (calabaza, batata, papa, zanahoria) sobre un colchón de espinaca cruda, y la condimento con aceite de oliva y un poquito de sal rosa. A veces le agrego semillas, o frutos secos.

“No soy vegana, no como solamente alimentos crudos ni sigo al pie de la letra la dieta paleolítica. Simplemente, soy una convencida de que cada cuerpo es un mundo y que lo que les cae bien a unos, les cae mal a otros. Y también de que TODAS las personas, con o sin enfermedades autoinmunes, pueden mantenerse sanas o curarse, en caso de estar enfermas, y lograr un bienestar general a través de los alimentos.
Una alimentación sana aumenta la energía y permite brillar esa luz que todos llevamos adentro. En mi caso particular, desde que como así puedo pensar mejor, moverme mejor, dormir mejor. Me siento más liviana, más fresca.  Me ayuda a conectarme con mi cuerpo, a ser consciente de él y de lo que le hace bien. En definitiva nuestro cuerpo es el portador de nuestra alma así que es importante que lo cuidemos si queremos permanecer y crecer espiritualmente”, dice Male en la página thefoodalchimist.com.

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