Clonazepam

No callemos la voz interior.

El mes pasado faltó el clonazepam de las farmacias. La droga, que en Argentina se comercializa bajo el nombre de Rivotril, pertenece al grupo de las benzodiazepinas, popularmente conocidas como “benzos”, dentro del cual también están el Valium (diazepam) y el Xanax (alprazolam).

Mientras las estadísticas registran un alto aumento del consumo de psicofármacos post-pandemia (se encuentran en el podio de los 15 medicamentos más vendidos del país), hay quienes relacionan el faltante con problemas de distribución. Lo cierto es que las drogas que hasta hace no mucho eran tabú, hoy se conversan abiertamente en la mesa del domingo: el “cuartito” convive con “pasame la sal” y “qué punto de la carne te gusta”. 

“Con la introducción de las benzodiazepinas a comienzos de los 60, se inaugura una nueva era en el tratamiento del insomnio y la ansiedad. Las benzodiazepinas irrumpen como más efectivas y mucho más seguras que las drogas que se usaban hasta entonces -barbitúricos, meprobamato y glutetimida-. Durante muchos años, las benzodiazepinas siguieron siendo los tranquilizantes y sedantes más prescriptos. Hasta mediados de los 80, cuando comenzaron a aparecer nuevas alternativas que, sin embargo, no logran destronarlas.”

“Las benzodiazepinas tienen una estrucutra química común. Todas ellas aumentan la actividad de los receptores del neurotransmisor ácido gamma aminobutírico (GABA). Este transmisor inhibe la actividad de las neuronas, ralentando el cerebro y el sistema nervioso. Las benzodiazepinas difieren entre ellas por su rapidez de absorción, por cuánto duran sus efectos y por cuánto tiempo permanecen dentro del organismo”, dice el artículo Benzodiazepines (and the alternatives) que publica Harvard Health.

No son caramelitos 

TheG entrevistó a Dolores Cardona, médica psiquiatra y socia fundadora de Neomente, y profesora adjunta de Psiquiatria de la Universidad Favaloro.

¿Qué le hace el clonazepam al cuerpo?

El clonazepan actúa a nivel cerebral, uniéndose a un receptor especifico de nuestras neuronas que potencia la acción inhibitoria de un neurotransmisor (se llama GABA o gamma-aminobutirico) y produciendo cambios eléctricos en las neuronas de una región del cerebro que se llama sistema límbico (la zona encargada de regular el comportamiento emocional). Esto explica sus efectos sedativos, miorelajantes y ansiolíticos.

¿Cuál es el dosis habitual?

Las dosis dependen de la prescripción médica, y según para que caso se esté indicando. Como referencia, las dosis van de los 0,25 mg hasta los 4 mg al día. Es importante aclarar que siempre hay que consultar con un médico tratante, especialmente para tomar una benzodiacepina. ¡No se debe automedicar!

¿En qué momento del día se toma?

Según para qué se haya indicado y qué se está tratando se define el horario de las tomas.

¿El Rivotril es lo que tradicionalmente se conoce como “sedante” o “pastilla para dormir”?

Se lo conoce como “sedante” o “pastilla para dormir” porque su acción, además de miorelajante y ansiolitica, es hipnótica, lo que quiere decir que afecta las fases del sueño. Específicamente, actúa prolongando una fase 2 del sueño NO REM y disminuye la duración del sueño REM.

¿Se puede mantener la misma dosis a lo largo del tiempo? ¿O debe aumentarse progresivamente porque el cuerpo se acostumbra?

Hay pacientes que mantienen la misma dosis a lo largo del tiempo. En mi experiencia médica, como se trata de un fármaco adictivo y que produce tolerancia, es preferible ser cuidadoso al indicarlo o al retirarlo, y reservarlo para indicaciones puntuales y por períodos breves, en lo posible. Esto obviamente depende del cuadro de base que estemos tratando: no es lo mismo usarlo para un trastorno de ansiedad que para una epilepsia. No siempre la mejor estrategia es aumentar la dosis, porque además existe una dosis máxima. Entonces, lo que se hace es rotar el fármaco o retirarlo cuando ya se logró el efecto buscado, o indicarlo -temporariamente- para acompañar otros fármacos que tardan en hacer efecto (por ejemplo, en casos de trastorno de ansiedad generalizado).

¿El clonazepam tiene efectos colaterales en la memoria y otras funciones cognitivas?

Sí, tiene efectos en las funciones cognitivas. A largo plazo, el principal efecto lo tiene en la memoria anterógrada (N. de la R.: la amnesia anterógrada es una condición en la que alguien deja de tener nuevos recuerdos o los tiene con mucha dificultad). A corto plazo, algunos pacientes pueden presentar dificultad en la atención y la concentración.

¿Está contraindicado para casos de salud específicos?

Esta contraindicado en pacientes con antecedentes de hipersensibilidad a las benzodiacepinas (alergias) o con enfermedades respiratorias graves, principalmente.

¿Las mujeres toman más clonazepam que los hombres?

No existe evidencia científica de que la ingesta de clonazepam varíe por el género.

¿Cómo se deja el Rivotril?

Lo ideal es tomar el clonazepan segun indicación del médico tratante, que es quien conoce al paciente y la indicación. Lo más importante para discontinuar el clonazepan es disminuir las dosis paulatinamente y de a poquito. Porque es una mediación que puede generar sindrome de abstinencia.

Manso y tranquilo

Hay otras alternativas para calmar la ansiedad, pero tal vez llevan más tiempo. 

“Me encuentro bastante solo ante la dilucidación de las neurosis. Incluso me consideran casi un monomaníaco, pero tengo la nítida sensación de haber topado con uno de los grandes misterios de la naturaleza”, escribía Freud a un amigo en mayo de 1894. Freud, que era médico, creía que su teoría de las enfermedades mentales tenía una explicación biológica. Pero no lo pudo comprobar porque, por entonces, la ciencia no ofrecía opciones para estudiar a fondo la fisiología del cerebro. 

El Departamento de Psicología de la Universidad de Klagenfurt, al sur de Austria, comprobó los cambios que la psicoterapia producen en el funcionamiento cerebral. En su investigación participaron 18 pacientes con trastorno depresivo no medicados y otro grupo de 17 individuos sanos.

“Los participantes fueron sometidos a escáneres de resonancia magnética funcional (fMRI), un procedimiento clínico y de investigación que permite mostrar en imágenes las regiones cerebrales que ejecutan una tarea determinada, tanto al inicio del experimento como ocho meses después del inicio de la psicoterapia. En ambos momentos, a todos ellos se les presentaron estímulos experimentales en forma de frases que describían sus patrones disfuncionales en sus relaciones interpersonales, con el fin de ver cómo reaccionaban sus cerebros a dichos estímulos (por ejemplo, se les dijo: “Usted desea ser aceptado por los demás, por lo que hace demasiado por ellos”). En el primer escáner, se constató que ciertas regiones del cerebro de los individuos con trastorno depresivo reaccionaban a las frases presentadas con hiperactividad. Sin embargo, ocho meses después de iniciada la terapia, los cerebros de los pacientes con depresión habían cambiado: su actividad ya no se distinguía de la de los participantes sanos. Por otra parte, las evaluaciones sobre sus síntomas depresivos mejoraron significativamente tras esos ocho meses. El estudio constata, por tanto, que los cambios en el sistema límbico desencadenados por estímulos con un contenido clínicamente relevante pueden ser normalizados con un tratamiento psicológico”, publica la revista Tendencias en un artículo titulado La psicoterapia normaliza la actividad del sistema límbico del cerebro.

MediTación, no mediCación

Los efectos de la meditación en el cerebro también fueron comprobados científicamente. 

“Aunque la práctica de la meditación se asocia con la sensación de paz y relajamiento físico,  quienes la practican afirman que meditar también aporta beneficios cognitivos y psicológicos que perduran a lo largo del día”, afirma Sara Lazar, investigadora del MGH Psychiatric Neuroimaging Research Program e instructora de psicología en Harvard Medical School. “Este estudio demuestra que la meditación produce cambios en la estructura del cerebro que pueden explicar estas mejoras. Que las personas que meditan no sólo se sienten mejor porque pasan mucho tiempo relajándose”, dice el artículo Eight weeks to a better brain en The Harvard Gazette

“Las imágenes de los escáneres del cerebro encontraron más densidad de materia gris en el hipocampo, la estructura vinculada al aprendizaje y la memoria, y en otras estructuras relacionadas con la conciencia de uno mismo, la compasión y la introspección. Los reportes de los participantes sobre la reducción de su estrés también se confirman en la disminución de la densidad de materia gris en la amígdala, que se sabe juega un rol importante en la ansiedad y el estrés.”

En su último libro, Un cuerpo al fin, la psicoanalista Alexandra Kohan escribe: “Cada uno de nosotros ensayará las formas particulares de lidiar con ese arrasamiento de los cuerpos; ensayaremos formas de que no persista la infinitud de lo soportable; ensayaremos maneras de ponerles límites a las desorientaciones de los otros, de acomodar las escenas que se desbandaron; ensayaremos los modos de poder pasar del hartazgo a otra cosa. No hay fórmulas, sólo ensayos.”


Redactora: Carmen Güiraldes. Editora Responsable: Lala Bruzoni.


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