Editorial Nº55 – “Su nombre”

Mi columna dominical pretende ser realidad (o no) y ficción (o no) semana tras semana. Una mezcla de temperaturas. Es la forma que encuentro para mostrarles que lo importante es lo que pasa entre foto y foto.

Buscaré aquí un guiño que vaya bocetando el propio sistema de creencias de una persona normal, que intenta un balance para que la vida tenga sentido todo el tiempo. Salud!

FRÍO Y CALOR

La zona en la que vivo tiene varias rotondas.
En una de las rotondas hay una estatua de yeso, grande, de una virgen. Está entre plantas. Escondida, divina, respetuosa, guardada sólo para quien le interese.
A veces, cuando salgo a caminar voy para ese lado y la miro.
A veces le hablo y a veces no.

Ese día le pedí más fuerzas y menos miedos.
Así de exacto. Me acuerdo porque fue hace poco.

A veces me desbordo, a veces es mucho, a veces tengo apagones fuertes y parches importantes. A veces la estructura es inmensa y las exigencias son enormes y la búsqueda de sentido es un diccionario ruso; y la mímesis con el canto a la vida me engaño es tentador y todo eso y qué se yo.

Entonces miraba a la virgen y esa fantasía que mueva la manito, que le caiga una lágrima azul cristal o rojo sangre o me hiciera media sonrisa.

Digo, como señal no? De que el carro, Lala, está bien empujado,
que es mucho mejor el legado, que vamos,
que va,
que es por ahí, que así es,
que van a estar bien,
que no tengas miedo,
que vamos Tana,
fuerza, que es como lo sentís,
que esa que tenés es una buena forma de amar, a tu gente, a tu familia, a tu trabajo, a la vida.

Dale virgen de yeso querida, María, acá estoy.

En esos momentos de pena uno se convierte en cordero eh,
no la ve,
se cree que ahí se termina la colina, qué genialidad,
cómo se pierde la racionalidad,
qué locura casi insólita cómo se termina la perspectiva.
Cómo uno se convierte en un pedigüeño insólito: ya les digo, ya les digo, está adentro. La respuesta. La señal. Adentro!

Dale María, decime que la bebita va a estar bien viste
soy grande y a quién se le ocurre; y mirá
el mundo está enfermo encima;
y escuchá las cosas que pasan.

Ahí estaba yo con mi ataque de responsabilidad,
después de no haber sabido frenar a tiempo con los dos millones y medio de compromisos, que asumo, en la vida,
pero sobre todo, señores,
en y con mi mente.

De repente: la escena cambió.
Pasó mi pensamiento a los casi 7 años cuando mi vida estaba rota
(pero yo estaba en el fondo de mi alma, entera).

Y fui a confesarme a la Iglesia con el cura Pancho.
Soy Católica no fanática de la religión pero necesitaba el perdón de haberme casado para toda la vida porque yo sabia que si conocía a alguien y me enamoraba de nuevo quería formar una familia otra vez.
Aunque ni pistas tenia en ese momento.

Pancho me dijo como cierre de todo lo que habíamos hablado
“Lala, estate cerca del camino de Maria”. Yo lloraba porque había dejado un matrimonio en la enfermedad. Y la iglesia me estaba perdonando. Había hecho lo mejor que pude en ese entonces.
Igual no entendí mucho lo de Maria.
Y partí.
Seria rezar muchos Ave Maria?
Pasado.

Corte al presente.

Seguía mirando a María y pidiendo una señal y más fuerza y menos miedo.
Mi panza de 7 meses (en ese entonces).
Beba, en panza.

Se nos ocurrió el nombre Lupe.
Porque es corto, porque queda bien con el apellido que va a tener. Porque los 5 hermanos estuvieron de acuerdo con nosotros.

Porque su origen es árabe;
porque su significado está en la diosa Azteca Tonantzin, llamada Nuestra Madre por los mexicanos;
porque además es un símbolo de las fuerzas femeninas de la fertilidad;
y porque a mi me gusta mucho que tenga una relación cercanísima aunque no directa con la Virgen de Guadalupe.

Pausa.
Pausa.
Y todo se hizo una amalgama perfecta.
Creo que esta era la señal más clara que le pedía yo a María. Y lo que Pancho me había querido decir.
Señal dentro mio.

Y la habíamos logrado nosotros.
Y no pude parar de llorar toda la vuelta a casa caminando entre rotondas.
Y pasado y presente se unieron en nuestra beba por nacer.
Y el nombre que la vida y nosotros le elegimos para el puro futuro.
En familia. Llenos de la nueva fuerza.

Y qué maravilla y qué paz.
Y la pucha tuve que dejar de pedir menos miedo.
Caramba.

Unan sus puntos. No los dejen sueltos.

Feliz Navidad
Y que sea feliz también el año que empieza.
Salud!
L.

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