Fascia

La malla secreta del cuerpo.

“La fascia es un sistema de tejido conectivo que envuelve todos los órganos de nuestro cuerpo, desde músculos a tendones o células. Una red que cubre y conecta todas las partes de nuestro organismo. El estudio de la fascia es relativamente reciente porque, aunque se sabía de su existencia, nunca se le había atribuido la importancia que realmente tiene. Antiguamente se pensaba que esta membrana era un órgano más bien pasivo, cuya única función era la de envolver y proteger, pero estudios posteriores han confirmado que es una parte viva compuesta por colágeno, elastina y diferentes células, además de un elevado nivel de agua. La fascia nos mantiene en pie y a cada órgano en su lugar. Sirve de lubricante y permite que los paquetes musculares se deslicen unos sobre otros sin erosionarse, además de transportar desechos, ya que en el tejido fascial están también los conductos linfáticos, que drenan el organismo”, explica la revista SModa, del diario El País.
La fascia juega un rol central en la salud, pero también en la morfología del cuerpo. Si antes se trataba estrictamente en el consultorio médico, “el órgano secreto” ahora se entrena también en el gimnasio. La fascia es el abracadabra del bienestar, el principio regulador de la salud como se concibe ahora: para estar bien tengo que sentirme bien.

Es para todos
“La fascia está poblada de receptores y terminaciones nerviosas que pueden provocar dolor. El 80% de las molestias de espalda, con causa desconocida, pueden tener su respuesta en esta parte de la anatomía. Ángel Villamor es un traumatólogo español experto en terapia miofascial, una práctica que consiste en manipular la fascia: ‘Esta práctica consiste en la estimulación mecánica, a base de presiones mantenidas, para ir tratando que la fascia ceda y recupere su elasticidad, ya que cuando está dañada se vuelve rígida, puede producir dolor y alterar partes del cuerpo que, en principio, no parecen tener relación con la zona dolorida. Pero el estudio de la fascia es el ejemplo palpable de que todo en el organismo está conectado. Por ejemplo, a veces un dolor cervical puede ser causado por una retracción en una zona muy distante, como un pie’.”
“Según el doctor Villamor la terapia que él practica, además de acabar con muchos dolores y molestias, sirve también para mejorar la calidad del movimiento, el equilibrio, la sincronización, la elasticidad de las fibras y mejorar la postura. Otro de sus beneficios es que mejora el rendimiento de muchos deportistas, ya que éste no solo depende del desarrollo muscular, sino de otros factores. ‘A veces liberar y flexibilizar la fascia se traduce en permitir que el músculo haga mejor su trabajo. Es como llevar una camiseta que te queda muy ceñida y que dificulta los movimientos’”, explica la nota de El País.

La liberación fascial
Fuera del consultorio, la técnica que está más de moda es la que se realiza con un rodillo masajeador de gomaespuma. Se trata de pasar el rodillo por los músculos para recuperar la movilidad integral y aliviar dolores. Pero también para fortalecerlos, aunque de manera inversa a cómo pensamos la fuerza tradicionalmente. Porque, a diferencia de cualquier otro tratamiento, que aísla el músculo para fortalecerlo mediante ejercicios específicos, la rutina fascial apunta a su fluidez. Para este entrenamiento, fuerte quiere decir flexible. Y sano quiere decir blando, lo opuesto a rígido. Una fascia saludable libera colágeno, lo que mejora la elasticidad del músculo y lo vuelve resistente por su capacidad de adaptación. No en vano cuenta entre sus fanáticos a Manu Ginobili y LeBron James, entre otros, que saben que la clave está en prevenir al cuerpo de lesiones.
Pero hay otro nivel de trabajo fascial, más profundo, que se hace con técnicas manuales que operan sobre las cadenas de músculos. Este lo aplican kinesiólogos entrenados en consultorios específicos, porque ellos conocen las conexiones.

In corpore sano
TheG conversó con Nicolás Martín Barbuto, Licenciado en Kinesiología y Director General de Vitamed Integral, un centro médico donde trabaja junto a Nicolás Zárate, Jefe de Kinesiología y Mara Mickaela Richert, también Licenciada en Kinesiología.

¿Por qué hablas de fascias, en plural?
La fascia es una tejido conectivo que mantiene unidas las diferentes estructuras del cuerpo. Las menciono en plural porque hay distintos tipos de fascias: la fascia superficial o subcutánea, que es la que conecta la piel con los músculos; la fascia media, que es la que conecta los músculos, los ligamentos, la cápsula articular y los huesos; y la fascia profunda, dentro de la cual están la que recubre los órganos vitales (visceral) y la que cubre las paredes de una cavidad del cuerpo (parietal). Cada una se trabaja de un modo específico, pero es esencial hacerlo para liberar ciertas tensiones que impiden la fluidez de movimientos.

¿Cuál es el objetivo específico? ¿Se recurre al tratamiento fascial luego de una lesión, o una persona sana también puede solicitarlo?
Como te dije, hay distintos tipos de fascias y se manifiestan distinto. Supongamos una persona que se pasó la cuarentena sin hacer nada y de repente va a jugar al tenis y, en el primer saque, siente un tirón fuerte en el hombro. En este caso, lo que pasa es que la falta de actividad se traduce en una fascia retraída que disminuye la elasticidad del músculo que recubre y, por ende, su potencia para la movilidad. Pero trabajar las fascias de manera preventiva es fundamental para evitar lesiones y por eso es importante para todos en cualquier momento. La fascia visceral abdominal retraída no se manifiesta en una lesión sino en la lentitud de la motilidad intestinal, lo que incide en la digestión, y esto también puede corregirse.

¿Ayuda a ganar músculo?
Sirve para llevar el músculo a su plenitud de movimientos. Para ser gráficos, la fascia que recubre un músculo es una bolsa con muchas propiedades elásticas y retráctiles que no le permiten hipertrofiarse cuando no están correctamente estiradas o elongadas.

¿Cuál es la frecuencia recomendada para este entrenamiento?
Depende de la complejidad del caso. Un paciente que no presenta sintomatología ni malas posturas (esto lo evalúan los kinesiólogos visualmente) en general empieza con una sesión semanal y luego sigue cada 15 días, y el entrenamiento va incorporando ejercicios progresivamente.

¿Cómo es el trabajo fascial, concretamente?
Las técnicas manuales que usan los kinesiólogos se basan en el esquema diseñado por el fisioterapeuta francés Léopold Busquet, que sigue las cadenas musculares y trabaja con presión en puntos específicos para destrabar las fascias. Hay fascias que son cortas, como la plantar, pero hay otras que están conectadas y trabajan en conjunto: son las cadenas musculares, y se requiere de mucho conocimiento anatómico y experiencia profesional para trabajar sobre ellas. En cada caso, se arma un plan de entrenamiento que puede incluir ventosas, acupuntura y otras herramientas, como elásticos, pelotas de diferentes tamaños, bandas de sustentación TRX y lo que requiera cada caso. Nuestro manera de trabajar con las fascias se complementa con un seguimiento de la nutrición del paciente, de su movilidad y también de su descanso. Nos interesa la visión integral de la salud.

¿Puedo hacerlo yo solo en casa o se necesita la supervisión profesional?
La liberación fascial, que es la técnica para estirar y reducir la tensión de la fascia, y que suele practicarse con rodillos de gomaespuma, esa puede hacerse en casa tranquilamente. Pero este tratamiento que nosotros ofrecemos en nuestro centro médico trabaja más puntualmente sobre cada caso, y requiere de la asistencia profesional.

¿Es eficaz?
Un tratamiento promedio de 4 a 8 sesiones tiene resultados inmediatos, sobre todo a nivel postural, lo que a su vez repercute en todas las cadenas de músculos.

¿Es para personas de cualquier edad?
Sí. Las personas mayores se ven muy beneficiadas con este tratamiento porque la fascia envejece igual que cualquier órgano y trabajándola puede recuperar su elasticidad. Pero también se usa para corregir la postura en niños y, sobre todo, en deportistas de alto rendimiento y amateurs que buscan ampliar su rango de acción y su calidad de vida. Pero es para cualquier persona en cualquier situación.

Como la fascia está atravesada por neurotransmisores y terminaciones nerviosas, este entrenamiento es ideal para mejorar casos de dolores crónicos de espalda, escoliosis o tensión en las cadenas musculares. También incide en la postura y el porte de las personas, afectando para bien los movimientos y la liberación de energía, lo que termina equilibrando el bienestar general. Debido al hecho de que las fascias conectan como una malla interior todo el cuerpo, trabajarlas repercute en dolores identificados preventivamente en consultorios kinesiológicos pero también en otros más difusos.

@vitamedintegral

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