Qué es taquipsiquia

Pensamientos veloces.

“La taquipsiquia (del griego tachýs ‘rápido’ ’mente’) es la aceleración patológica de la actividad psíquica, que se presenta en algunas enfermedades mentales y trastornos psíquicos, particularmente en aquellos que cursan con episodios de crisis delirantes como la psicosis y la manía”, dice WiKipedia.

“Una condición neurológica que distorsiona la percepción del tiempo, acelerándola o ralentizándola. Aunque no es un término que escuchamos habitualmente, probablemente lo experimentamos alguna vez, sobre todo durante un evento traumático o estresante”, explica Search Inside Yourself Leadership Institute. “Se cree que el cuadro de taquipsiquia se dispara por altos niveles de dopamina y noradrenalina, las hormonas que intervienen en nuestro mecanismo de supervivencia: la reacción de lucha o huída. Si nos sentimos atacados o ansiosos, el corazón se acelera, aumenta la presión arterial y la respiración se vuelve superficial.”

En sánscrito se llama vritti y quiere decir “torbellino”. Los vrittis son vórtices (caudal de energía) mentales y pueden ser más o menos tortuosos según la incertidumbre que disparen. El yoga, justamente, aspira a calmarlos: “Yoga es el silenciamiento de las modificaciones de le mente”, dicen los Yoga-Sutra.

La taquipsiquia es una acumulación veloz de pensamientos. No es una enfermedad en sí misma sino un síntoma, pero quienes la padecen sienten enloquecer, como cuando ponés un vinilo de 33 revoluciones a 45. 

La herramienta más a mano para calmarla es la respiración: dos o tres inhalaciones profundas y exhalaciones largas desaceleran el corazón y regulan la presión sanguínea. La actividad física también ayuda, porque estimula la producción de serotonina y dopamina, que neutralizan la ansiedad. Numerosos estudios científicos confirman que consumir cannabis tiene efectos en la percepción del tiempo y desacelera el flujo de pensamientos. Como escribió Allen Ginsberg en 1966: “La mayoría de las personas que fumaron marihuana reconocen esa sensación de desaceleración del tiempo.”

Emmanuel Carrère

Es un escritor francés ganador de múltiples premios y autor de muchos libros muy buenos, como Limónov, De vidas ajenas, Fuera de juego y El reino, entre otros. En Yoga, Carrère despliega su maestría en la no-ficción para relatar un período oscuro de su vida, divorcio, depresión, internación psiquiátrica y el descenso al infierno de su mente.

“Taquipsiquia es una palabra que yo no conocía. La oí por primera vez en labios del primer psiquiatra del que fui paciente, un hombre tierno y humano a quien guardo gratitud. La taquipsiquia es como la taquicardia, pero para la actividad mental. Los pensamientos son erráticos, discontinuos, estridentes. Se agitan en todos los sentidos, demasiado rápido. Se arremolinan y hieren”, escribe Carrère en Yoga, cuando cuenta uno de los síntomas de su diagnóstico de bipolaridad. “Es perturbador que casi a los sesenta años te diagnostiquen una enfermedad que has sufrido, sin denominarla, toda tu vida […] fases de excitación y de depresión que por supuesto nos pasan a todos, porque nuestros humores son cambiantes, todos tenemos altibajos, cielos despejados y nubes negras, pero hay personas de las que formo parte, como al parecer el 2% de la población, en quienes esos altos son más altos y los bajos más bajos que la media, hasta el punto de que esa sucesión llega a ser patológica.”

Si el libro se llama Yoga es porque su primera parte es un elogio a la práctica que lo ayudó a estabilizar su ánimo en distintos momentos de su vida. 

“La meditación es estar sentado inmóvil, en silencio. La meditación es todo lo que se te pasa por la conciencia durante el tiempo en que estás inmóvil, en silencio. La meditación es provocar que nazca en tu interior un testigo que observa el torbellino de los pensamientos sin permitir que le arrastren. La meditación es ver las cosas como son. La meditación es despegarte de tu identidad. La meditación es descubrir que eres otra cosa que lo que dice sin cesar: ¡yo!, ¡yo!, ¡yo! La meditación es descubrir que eres otra cosa que tu ego. La meditación es una técnica para erosionar tu ego. La meditación es zambullirse y afincarse en las contrariedades de la vida. La meditación es no juzgar. La meditación es prestar atención. La meditación es observar los puntos de contacto entre lo que eres tú y lo que no eres tú. La meditación es el cese de las fluctuaciones mentales. La meditación es observar esas fluctuaciones que llamamos los vritti para calmarlos y al final eliminarlos. La meditación es estar al corriente de que los demás existen. La meditación es zambullirte en tu interior y excavar túneles, construir barreras, abrir nuevas vías circulatorias y presionar para que algo nazca y desembocar en el gran cielo abierto. La meditación es encontrar en tu interior una zona secreta e irradiante en la que te sientes bien.”

Una herramienta para combatirla

Maru Brie practica yoga desde que tenía 8 años, porque un día su mamá la llevó a un clase y Maru, que tenía problemas respiratorios, empezó a mejorar mucho con la práctica. @marubrieyoga es de Chascomús y se formó en la escuela de Indra Devi.

¿Qué tipo de yoga practicás?
Hago un yoga muy tradicional al estilo Iyengar, que utiliza props. Los props son elementos que ayudan a realizar las posturas. Por ejemplo, si no podés hacer un arco, los props te permiten llegar a arquear la espalda sin pensar. Empezamos por un nivel básico donde usamos bolsters, tacos de madera, cinturones, espaldares, etc, y luego vamos deshaciéndonos de esos elementos para hacer las asanas limpias, sin ayuda. 

¿Cómo se articulan las posturas de yoga (asanas) y las técnicas de respiración (pranayama)?
Asana es la forma, son las paredes de una casa. Pranayama es lo que le da entidad a esa casa como hogar, el espíritu. El prana es energía que llevamos a través de la respiración consciente a todo nuestro cuerpo, que es nuestra casa. Tenemos un único cuerpo, pero si no nos permitimos entrar y salir de él con la respiración, no estamos teniendo las ventanas abiertas, por decirlo gráficamente. El centro respiratorio que está en el cerebro controla de forma automática la respiración. Cuando, de forma consciente, la alargamos, alargamos con ella las conexiones del sistema nervioso periférico, que gobierna los músculos, tendones, etc. Por eso  ablandar las respiraciones nos ayuda a flexibilizar el cuerpo. 

¿Qué es primero, asana o pranayama? ¿O no puede entenderse -ni practicarse- una sin la otra?
Algunas personas necesitan entrar por el cuerpo, entonces les recomiendo empezar por las asanas y luego tomar consciencia de la respiración. Pero a otras personas les resulta mejor detenerse primero, respirar y recién luego registrar el cuerpo. Porque, si estoy muy tenso, respirar tal vez no sale de una; las respiraciones tan controladas a veces pueden sumar estrés. Yo recomiendo empezar por las asanas, empezar por una práctica para desplegar territorio y atender al templo que es el cuerpo, para alinearte (el arte de las líneas). 

¿Cómo inciden las técnicas de respiración consciente en la mente?
Si tu mente necesita orden, está bueno mutar esa estructura por el orden de la inhalación y la exhalación. Así trasladamos esa fijación a un movimiento. Salimos y entramos a la mente mediante la respiración. Y en el fondo, aunque nada cambie, cambia mi percepción. Y puedo volver a mi agenda con otra disponibilidad mental.

¿Hay una manera de respirar que recomiendes especialmente?
Hay una manera que se llama respiración alternada que estabiliza los hemisferios izquierdo y derecho (lógico y analógico). Consiste en taparse una fosa nasal para inhalar y alternar con la otra para exhalar. Así vas creando un puente entre una narina y la otra para que la respiración queda menos centrada. Entonces se alarga. Esta respiración se llama Nadi Shodhana y es para limpieza de los nadis, que son las líneas de energía. Yo recomiendo hacerla a la mañana (para lograr vitalidad) y a la noche (para entrar en profunda calma). Es la misma técnica, pero a distinta hora del día, y por eso sus efectos son distintos. 

Si tengo un ataque de ansiedad por cualquier motivo, ¿qué me recomendás para pasar de un estado mental de tensión a otro un poquito más suave?
Yo siempre recomiendo volver a la postura fetal. Primero, acariciarte las orejas de arriba a abajo, partiendo los dedos de la mano (poniendo dos adelante y dos atrás de las orejas) e incluso pellizcándote un poquito la piel de las orejas. Eso deshace la rigidez de la espalda. Lo segundo es ir a postura de niño y acariciarte la cabeza y la nuca. Todos en algún momento necesitamos volver a ese punto semilla.

En la filosofía del yoga, ¿cuáles son los beneficios de la parada de cabeza? ¿De “darnos vuelta”?
El yoga es una medicina que apunta a asociar cuerpo y espíritu. Se trata de sellar una relación entre el cuerpo y la mente. Para que la cabeza esté bien, necesita una base donde apoyarse. En sirsasana (la parada de cabeza) es como dar vuelta un reloj de arena: el contenido baja y vuelve a subir (el mismo efecto logra la respiración). Parar la cabeza es una manera de soltar la mente, de soltar las ideas fijas, lo que creemos de nosotros mismos, de los demás, de lo que nos pasa… Es trabajar en un ego más blando.

La taquipsiquia o síndrome del pensamiento acelerado tiene matices, claro. TheG no hace diagnósticos pero ofrece información para que sus lectores puedan identificar los síntomas de distintos trastornos y promover, si fuera el caso, una consulta médica. Emmanuel Carrère deja en Yoga un testimonio descarnado sobre su salud mental, que no es estigmatizante ni definitoria para su vida personal o para su carrera. El mérito de Carrère es poner en palabras su experiencia, un polo y otro, el yang y el yin, y el camino en el medio. “Pienso que lo que le permite a uno mantener la salud, o al menos mantenerse a flote, es estar consciente de que todas las etapas son transitorias”, declaró.

*agradecemos enormemente la colaboración de Mariel Gómez, por su arte para la tapa de esta nota, pueden seguirla y descubrir más de su trabajo en @universosminimos.


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