Un mantra personal

¿Qué cuento te estás contando?

En el desafío 21-Day Abundance Meditation Challenge guiado por el indio Deepak Chopra, todo está estructurado sobre una premisa simple: la abundancia no es otra cosa que un ajuste de información. Requiere un par de sesiones del programa de veintiún días entender que la abundancia no tiene nada que ver con sentarse en posición de loto y esperar que llueva lo que nos hace falta, sino con cambiar el punto de vista. “Según la ley del Dharma, cada uno de nosotros tiene un talento y una manera de expresarlo. Existe una cosa que yo hago mejor que nadie en todo el mundo, y para cada uno de esos talentos específicos hay necesidades específicas. Aprender a expresar mis talentos y usarlos en servicio de los demás es una fuente inagotable de abundancia, no solo para mi vida sino también para las vidas de los demás”, dice Chopra.
En la era del storytelling, proliferan los cursos y herramientas que ayudan a los emprendedores a contar la historia de su marca. La idea es apelar a los valores que comparten con sus consumidores/clientes/seguidores para crear un mensaje aspiracional, diferente y emotivo. Pero el recurso migró de las marcas a las personas y cada vez también son más los que se embarcan en la búsqueda de su tesoro personal, que después imprimen en letras de molde sobre su tarjeta de presentación, o en el copy de su red social. Es como el camino inverso de la historia de Aladino: en vez de desplegar mi genio en toda su grandeza, me comprimo para meterme en la lámpara dorada. Pero atención, que vivimos en un mundo de etiquetas y, como bien dice Oprah Winfrey, al final te convertís en lo que crees.

Mente y corazón
Bernadette Jiwa es storyteller y estratega de marcas. Es la creadora de Story Skills Workshop y autora de ocho libros que instruyen sobre el poder de una buena historia.
“No podés cambiar una mente sin ganarte primero el corazón. Hace años que sabemos esto. Es por eso que recurrimos a las historias, porque son la tecnología más poderosa y persuasiva. En un mundo ruidoso, la única forma de crear el cambio que queremos ver es escribir una historia superadora”, dice en su página web, thestoryoftelling.com.
“Cada uno de nosotros, independientemente de donde hayamos nacido, cómo hayamos sido criados, qué traspiés hayamos tenido o cuántos privilegios, estamos condicionados a triunfar. Irónicamente, aquellos que tienen las vidas más plenas y las mejores carreras, aquellos a quienes respetamos y queremos copiar, esos eligieron un camino alternativo para llegar al éxito. No les importa tanto diferenciarse de los demás ni se obsesionan con contar la historia correcta. Lo que ellos cuentan es la historia real. Las organizaciones más destacadas y las personas que las lideran no necesitan competir porque saben muy bien quiénes son. Y no dudan en mostrarlo”, escribe Jiwa en Story Driven: You Don’t Need to Compete When You Know Who You Are.

Quién (te) crees que sos
Hacé el ejercicio de contar quién sos en una línea. Sin compararte con otros. Sin echar mano de títulos o logros profesionales. Sin responder con una profesión o el cargo asignado en una empresa. ¿…? Ahora, probá ir directo al corazón, a lo que te diferencia.
“Cuando yo era chica, y tal vez cuando vos lo eras, cada profesional o artesano del barrio, desde el doctor hasta el panadero, tenía muy claro el lugar que ocupaba en la comunidad. Cada uno tenía una misión, y todos la cumplían orgullosos. Tenían bien claro cuál era su aporte y la diferencia que hacían en la comunidad. En un mundo globalizado, donde ya no corre la organización del barrio, no siempre logramos visibilidad. Y es por eso que nos concentramos en nuestro costado más competitivo. Más que organismos orientados a servir a la comunidad, nos volvemos funcionales a un sistema de competencia. Estamos tan concentrados en ganar que nos olvidamos de poner el foco en aquello que nos hace únicos y valiosos.”
“Es casi imposible concentrarnos en lo que nos hace grandes, en el sentido de aquello que solo nosotros podemos hacer, si estamos todo el tiempo mirando lo que hace el otro. Mi objetivo es darte una alternativa, una forma de descubrir (o redescubrir) quién sos, y quedarte con eso”, dice Jiwa.

Cuál es tu diferencia
El método Jiwa es simple. Se trata de hacerse preguntas. Las preguntas correctas, esas que invitan a volver a pensar. Preguntas mínimas, tal vez, porque ¿de donde venís? o ¿a donde vas? son cuestionamientos muy eficientes pero difíciles de resumir en una idea.
“Suele pasar que nuestras mejores historias son aquellas que nos parecen más insignificantes. Eso que nos hace diferentes, eso que nos destaca entre la gente, muchas veces lo damos por sentado de tan incorporado que lo tenemos. Olvidamos que aquello que para nosotros es simple, una pavada, para los otros puede ser muy revelador. Estamos acostumbrados a hacer el trabajo sin mostrar los resultados, y ahí radica el problema”, advierte Bernadette Jiwa en su blog personal.
“Si no articulamos y compartimos nuestras fortalezas, ¿cómo van a enterarse los demás? ¿Cómo voy a enterarme yo mismo? Si no somos claros comunicando de qué manera podemos ayudar a los otros, ¿cómo pretendemos que alguien se acerque a nosotros para pedir lo que tenemos para dar? Si no comunicamos nuestro valor, ¿cómo va a valorarse lo que hacemos? Y, finalmente, si no hacemos el ejercicio de identificar nuestras fortalezas, ¿cómo vamos a construir sobre ellas?”
“Para empezar, contanos una historia de la que estás muy orgullosa/o.
Ahora contanos una historia de cómo ayudaste a alguien más a conseguir algo.
Ahora, contanos algo que hiciste bien y qué lección te dejó.
Tus historias son mucho más poderosas de lo que crees.”
Probemos.

Otra manera de hacerlo
La escritora y conferencista Katie Byron propone su propio método de exploración personal. Se llama The Work y científicamente se lo conoce como Inquiry Based Stress Reduction (Reducción del Estrés Basado en la Indagación, IBSR). Se trata de confrontar las propias creencias limitantes para transformar cómo uno percibe sus problemas, y así abrirnos a formas más amables de pensar y de pensarnos.
“La historia es el relato, lo que nos contamos que sucede, la interpretación de los hechos, la narración. Cuando hacemos The Work, nos preguntamos ¿Quién serías sin tu historia?… Y respondo: Sin mi historia, sin pensamientos acerca de mi vida, sería una mujer sentada que lee. Mi pasado se convierte en imágenes, en una película que forma parte de mi imaginación. Sin pasado ni futuro estaría conectada con el instante presente, sentiría que nada me falta, que nada me sobra”, dice Byron.

www.thestoryoftelling.com
www.thework.com

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