Don

Cuando hablamos de un don nos referimos a aquello que es innato, que surge espontánea, naturalmente y sin dificultad. Brota desde el interior, es una acción inspirada y a la vez entregada. Don = gift = regalo. El don se disfruta y aporta energía. Es aquello por lo que las demás personas nos identifican y reconocen, y por lo cual hasta nos piden ayuda.
También están las habilidades que desarrollamos a partir de una experiencia de vida que logramos trascender y nos dejó una enseñanza. Son eso que se siente, que toca una fibra interna y puede causar dolor, pero que se desea transformar. Esas temáticas o causas que enseguida generan una emoción, pasión, ese nudo en las entrañas, aquello que de verdad nos importa. A mí me pasó X cosa, lo he transformado positivamente y hoy lo comparto para que a otro no le pase. Aplica para profesiones de servicio o de salud, pero también para productos.
Pero hay una tercera variable a tener en cuenta y es la de estar presente: a qué es lo que le damos atención, qué temáticas nos despiertan mayor interés.
Dos personas pueden estar en un mismo espacio, pero cada una puede estar mirando distintas características, acontecimientos, personas. Una pareja que entra a un restaurante, por ejemplo: él observa la eficiencia del establecimiento, la rapidez en los procesos y cómo podrían mejorarse; ella se detiene en la decoración, la distribución del espacio, los colores. Claro, él es ingeniero industrial y ella, diseñadora de interiores. Su atención inconsciente tiene en esas direcciones.

[Don (talento) + Habilidad (dolor) + Atención] x Servicio del mundo = Vocación

Y acá aparece la última variable, no menos importante: el para qué. Es la que considera al otro, al mundo. ¿De qué sirven los dones y habilidades si no son entregados al mundo? ¿Cómo es posible ofrecer nuestros dones transformándolos en una profesión?Ken Robinson educador, escritor, conferencista y Doctor por la Universidad de Londres, dice en su libro The Element: How Finding Your Passion Changes Everything: “El elemento, don, se trata de descubrirte a vos mismo. Pero no vas a poder hacerlo si seguís atrapado en la compulsión de conformarte”.
Esta pandemia nos demuestra que lo que podemos permitirnos manifestar y entregar no está allí afuera sino en nuestro interior. Es nuestra responsabilidad en la construcción de nuestra propia felicidad (y de una nueva sociedad), descubrir qué don le podemos aportar al mundo.

Por Anto Iamele, Coach Ontológica.

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