La chispa de la vida

Qué es el mojo emocional.

En una escena de Comer, rezar, amar, Julia Roberts se confiesa con su compañera de oficina. “¿Sabés lo que sentí cuando me levanté esta mañana? Nada: ni pasión, ni chispa, ni fe, ni fuego… ab-so-lu-ta-men-te nada. Creo que hace rato dejó de ser un mal momento. Y me da terror. Porque, ¡Dios mío!, esto es peor que estar muerto, la idea de que voy a ser esta persona para siempre…” La amiga trata de razonar con ella sobre lo que le pasa, le dice que es común fracasar y tener que empezar de nuevo. Pero Liz, el personaje que interpreta Julia, insiste con la idea de irse, de hacer un cambio radical en su vida. “¡No, yo no siento nada, no tengo pulso! Solía tener un apetito por la vida, y ahora… se fue.”

“Tu mojo es tu chispa, tu energía, el brío, la alegría, el vigor, la inspiración, el entusiasmo, la pasión, esa luz interior, la divinidad”, escribe la médica norteamericana Tasneem Bhatia en su libro Superwoman. Además de médica, Bhatia es nutricionista certificada, acupunturista, instructora de yoga, se formó en Medicina Tradicional China y en Medicina Funcional y aplica tratamientos integradores y holísticos. Este libro trae un test para medirse el mojo y planes personalizados (según el resultado) diseñados “para recobrar las ganas de vivir en tres semanas”.

Es que a ella también le pasó. A los 28, después de recibirse de médica y en pleno comienzo de su carrera, se sentía completamente agotada. Había engordado, tenía la cara cubierta de acné, sus períodos eran irregulares y se le caía el pelo a mechones. Y un día chocó con el auto, por culpa de una droga que estaba tomando para no quedarse pelada y que le daba mucho sueño. “En el fondo, ese fue un momento bisagra. Estaba harta y frustrada. Sabía que la medicina tradicional, en la que me había formado, me estaba fallando. Me di cuenta de que tenía que cambiar el paradigma.”

“Ahora, a mis 45 años, también me canso y hasta me enfermo a veces. No soy La Mujer Maravilla. Pero sé cómo leer las señales que me da el cuerpo y cómo acceder a mis super poderes”, escribe @drtazmd.

A fondo

TheGelatina entrevistó a la doctora Tasneem Bhatia, autora de Superwoman. Este libro es una guía para recobrar el mojo a través de 5 planes de acción que incluyen consejos de nutrición, ejercicio, belleza y apoyo emocional. Cada uno de estos planes responde a un tipo de poder femenino, que la @drtazmd llama: La Gitana (mujer creativa y soñadora), La Jefa (enérgica, líder, ambiciosa), La Astuta (combinación de las dos anteriores), La Mamma (la nutricia) y La Florence Nightingale (la cuidadora).
El concepto que está por detrás de estas intervenciones se llama biohacking y es tendencia: “Biohackear es descifrar el código químico de un cuerpo para encontrar su fórmula perfecta de dieta, hormonas, nutrientes y marcadores digestivos”, dice @drtazmd. Los planes son propuestas de medicina integrativa, un abordaje actual que reúne las prácticas basadas en evidencia científica y los métodos de curación apropiados para lograr la salud física y emocional.

En 2016 la prensa decía que Novak Djokovic había perdido su mojo. ¿El concepto se relaciona con la alta performance, o puede aplicarse también a la vida de todos los días?
Mojo no tiene nada que ver con rendimiento, sino más bien con ese sentimiento de energía, brío, entusiasmo por la vida. Así que sí, hay un mojo común para todas las personas, pero tenemos que buscarlo y encontrarlo.

En tu libro, proponés un test para encontrar tu modelo energético. A partir de esto, identificás 5 Tipos de Poder. ¿Por qué son 5 y no más, o menos?
Son los patrones más comunes que encuentro en mi práctica médica. Aunque somos sistemas complejos de hormonas y emociones, las mujeres podemos agruparnos en tipos distintos, que yo llamo “Tipos de Poder”.

¿Estos planes también pueden seguirlos los hombres?
Sí, y también he desarrollado los Tipos de Poder masculinos, que pueden encontrarse en mi página web.

No pretendemos desarrollar aquí en detalle cada uno de los 5 tipos y sus planes, porque para eso está el libro. Pero, ¿cuál dirías que es la prioridad para cada uno de los 5 patrones energéticos?
La Gitana debe dormir bien y seguir una dieta con proteínas y grasas.
La Jefa tiene que erradicar los lácteos, tomar probióticos y seguir rutinas de cuidado personal.
La Astuta combina elementos de las dos anteriores.
La Mamma tiene que aumentar la ingesta de fibras, moverse más y darse tiempos para ella.
La Florence Nightingale tiene que pensar en recuperarse, en sanar su sistema digestivo y en reponer sus nutrientes.

Si incluyéramos en cada plan un “alimento espiritual” para cada tipo. ¿Cuál dirías que es el apropiado para 1, 2, 3, 4 y 5?
1: yoga, grounding y técnicas para habitar el propio cuerpo.
2: meditación, aprender a encontrar la calma en una mente activa.
3: combo de yoga y meditación.
4: caminar o cualquier actividad progresiva que no sea demasiado exigida.
5: dormir, descansar, reponerse.

Si perder el mojo puede ser consecuencia del tipo de vida multifunción que llevamos las mujeres, ¿estos tests y estos planes no nos ponen una carga más?
Yo diría que mi propuesta es una forma de amor propio. Me parece importante insistir con la idea de que hay que empezar por acá, que la idea de nutrirnos a nosotras mismas es la prioridad.

Para recobrar el mojo, ¿no alcanza con aprender a poner límites?
No si la química está desbalanceada.

Supongamos que tu hija o tu mejor amiga llega a tu consultorio porque perdió el mojo. ¿Por dónde le dirías que tiene que empezar?
Por hacer el Test de Tipos de Poder.

En modo diablo

Mojo es una palabra creole que empezó a usarse en la década del 20 en los grupos afroamericanos del sur de los Estados Unidos. Su etimología está asociada con la idea de magia, con esa capacidad mágica -por inexplicable- de hacer las cosas. ¿Cuál es la diferencia entre mojo, pasión, ganas de vivir, chispa, apetito, sal de la vida, felicidad, energía, etc, etc, etc? Que existan tantos conceptos y tantas fórmulas, ¿no es acaso la confirmación de que lograrlo no es fácil, que es un trabajo de todos los días, que nos elude?

Un estudio reciente realizado en Noruega mide cómo varían con la edad los factores pasión, agallas y actitud, y la relación entre ellos. El estudio reconoce que la pasión gana cada vez más terreno en las investigaciones médicas: “Definida como un fuerte deseo o entusiasmo por algo, o un sentimiento contundente que organiza la conducta a partir de ese interés, la pasión es una fuente de motivación y energía, y puede contribuir a nuestra felicidad y realización. A Hans Christian Andersen le gustaba mucho el teatro, por ejemplo”, dice el estudio. “Era capaz de lograr una concentración total cuando estaba escribiendo. A esto se le llama la experiencia flow: la experiencia flow es lograr un foco mental intenso cuando se está haciendo algo, y viene acompañada de sentimientos de placer y recompensa.”
Dicen que definir el amor es imposible, pero que es muy fácil reconocerlo cuando se siente. Lo mismo podría aplicarse al mojo (y a cada uno de sus conceptos hermanos): tenerlo se siente como energía, como poder, como valor. Su contracara, la languidez, se siente como rendido, y sin valor.

Si las señales están en el cuerpo, tal vez entonces haya que empezar por ahí. Leer lo que el cuerpo dice, pero no solamente a nivel síntoma físico sino a nivel ideas y sentimientos, que también son producciones del cuerpo. Seguir alimentando la grieta entre cuerpo y mente, entre la glorificación del deporte y la alimentación consciente vs. la estigmatización de la salud mental, es un catch-22 (se dice en inglés de una situación difícil de resolver porque su solución es también su causa).

“Tu humor y tu salud mental afectan cada aspecto de tu vida, desde cómo te sentís a cómo te relacionás con otros y cómo está tu cuerpo. Existe un vínculo estrecho entre la buena salud mental y la buena salud física, y viceversa. En sentido contrario, la depresión y otros trastornos psicológicos pueden afectar el sistema digestivo, el sueño, la energía y el corazón”, aclara Harvard Health Publishing en su artículo Mind & Mood.

Tampoco hay que obsesionarse. Estar evaluando nuestra chispa a cada rato puede ser contraproducente. Porque muchas veces el mojo viene del mismo mojo, de eso que se enciende solo cuando finalmente dejamos de medirnos y nos rendimos a lo que nos gusta y a lo que nos pasa.

Por Carmen Güiraldes y Lala Bruzzoni.

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