La Mer

La historia empieza donde empiezan todas las historias: en el mar. Allí, más precisamente en las costas de la Isla de Vancouver, crece una planta de milagrosa capacidad regeneradora que tiene propiedades antioxidantes, antiinflamatorias e hidratantes: su alta carga de minerales ayuda a la piel a mantener su humedad natural, sellándola a los efectos del aire y el sol. El alga se recolecta a mano y sus hojas, junto con nutrientes y aceites especiales, inicia un proceso de fermentación que demora entre tres y cuatro meses. El resultado es un elixir igual de milagroso, que se llama Miracle Broth y es la materia prima de todos los productos de La Mer.
Cuenta la historia que Max Huber, un físico espacial nacido en Alemania, tuvo en los años 50 un accidente en su laboratorio que le dejó serias lesiones en la piel de su rostro. Apremiado por sanar, Huber se pasó más de diez años experimentando con una variedad particular de alga marina que crece bien al norte de la costa californiana, en las aguas más frías del Pacífico. Fue tan eficaz el tratamiento que en 1961 empezó a venderlo. Hoy es una de las marcas más prestigiosas del mundo en productos de belleza.
Se dice que la crema La Mer es milagrosa. Deja la piel transformada, eso es cierto. Es una emulsión ultra rica que la vuelve luminosa y firme, que esfuma las líneas de expresión, que la protege. Su composición es tan logradamente natural que no necesita conservantes.
Desde 1995 La Mer forma parte del grupo Estée Lauder y es una de sus cinco marcas más redituables. Incluye la cadena de spas La Mer, en las mejores locaciones del mundo, que ofrece un tratamiento único: una dosis ultra concentrada del Miracle Broth que no está a la venta y solo se aplica en los tratamientos que se hacen en sus salas.
Estée Lauder fue una emprendedora norteamericana que creó su propia marca a mediados del siglo pasado en Nueva York porque, creía, “cualquier mujer puede ser bella”. La compañía sigue en manos de la familia y hace poco incorporó otra marca a su portfolio: ACT IV, desarrollada por Danielle Lauder, bisnieta de la mítica Estée. “En casa aprendí la importancia de cuidarse la piel, y de usar pantalla solar. Cuando era chica, mi abuela me hacía tomar una botella entera de agua y me bañaba en protección antes de cruzar la puerta”, cuenta Danielle, que tiene 25 años.
Además de ser una de las marcas de belleza más prestigiosas, La Mer tiene un perfil alto en redes. Ahí también se ve muy bien. Estéticamente, y en sus mensajes: la campaña La Mer Blue Heart promueve la conservación del tesoro marino con imágenes, short movies y testimonios de artistas y biólogos.
“Si protegemos el océano, nos protegemos a nosotros mismos, y a todos”, dice la bióloga marina Ayana Elizabeth Johnson.
“Para mi el océano es muchas cosas diferentes. Es una reserva interminable de fotos y de historias, un lugar de inspiración y de esperanza. Soy fotógrafo del océano y conservacionista, mi trabajo es mostrarle a la gente las plantas y los animales que se esconden debajo de la superficie del océano. Porque no se puede amar lo que no se conoce”, dice Thomas Peschak, que también forma parte de la campaña.

Los favoritos de TheG

Creme de La Mer: ayuda a acabar con la sequedad.
The Eye Concentrate: Reduce la aparición de ojeras.
The Renewal Oil: Nutre y suaviza, aportando un brillo inmediato.
The Treatment Lotion: Hidrata y tonifica, instantáneo poder de sanación y energía.
The Soft Fluid Long Wear Foundation SPF20: cobertura de larga duración.

@lamer.
Se pueden conseguir en @perfumeriasjuleriaque.