La obesidad

Una forma de envejecimiento prematuro.

Un estudio reciente de Concordia University de Canadá, liderado por la Nutricionista Sylvia Santosa, establece que la obesidad es una forma de envejecimiento prematuro, una enfermedad que pone en jaque la salud y acorta la vida de la misma forma que lo hace la edad.
“La obesidad funciona igual que el envejecimiento”, dice Santosa. “Los mecanismos que disparan la comorbilidad de la obesidad y el envejecimiento son muy simulares.”
En el diccionario médico, comorbilidad describe el efecto de distintos trastornos en un paciente cuya enfermedad primaria es otra distinta. Lo que los investigadores hicieron en este estudio es comparar los efectos de la obesidad con los del envejecimiento a nivel celular pero también en su incidencia motriz, inmunológica, cognitiva.
Para decirlo con todas las letras, aunque el estudio sugiere que la obesidad precipita el envejecimiento, no quiere decir que sean lo mismo sino más bien “dos caras de una misma moneda”. Lo que el estudio se propone es establecer una comparación que funcione como un patrón de observación y ayude a concientizar sobre los efectos de esta enfermedad en la salud.
TheG entrevistó a Federico Cuenca Abente, Médico Cirujano y Jefe de Cirugía del Hospital de Gastroenterología Dr. Carlos Bonorino Udaondo.

¿Qué es la obesidad?
“La obesidad es una enfermedad crónica e inflamatoria de origen multifactorial, es decir, que en ella inciden diversos factores que se montan sobre un estilo de vida que propicia su desarrollo, como los malos hábitos nutricionales y el sedentarismo. Se caracteriza por un exceso de grasa corporal, cuya distribución condiciona los riesgos que tiene para la salud: la localización centro-abdominal, por ejemplo, tiene un correlato con enfermedades cardio-metabólicas.”

¿Cuál es la incidencia del componente genético?
“Entre esos varios factores que mencioné recién, juega un rol fundamental la interacción con el ambiente y los genes. En el tratamiento de la obesidad, cómo responden distintas personas a un mismo protocolo puede depender de su influencia genética. Por eso, detectar la susceptibilidad genética de cada individuo aumentaría el éxito del tratamiento. Sin embargo, a la fecha la genética sólo puede explicar un bajo porcentaje de la variabilidad en los resultados del tratamiento de la obesidad.”

¿Cuál es tu opinión sobre el estudio que establece un paralelo entre la obesidad y el envejecimiento?
“El envejecimiento está directamente relacionado con los procesos inflamatorios crónicos. Este concepto es aplicable a la obesidad. La composición y calidad de la alimentación tiene un fuerte impacto sobre el proceso inflamatorio, que puede incrementar su efecto nocivo en casos de ingestas excesivas. Cabe destacar que la obesidad se asocia con reducción en la expectativa de vida y menor calidad de vida cuando se la compara con la prognosis de personas que no tienen sobrepeso.”

¿Cómo se trata la obesidad?
“El objetivo del tratamiento de la obesidad es múltiple. Obviamente incluye la pérdida de peso (y el mantenimiento del peso perdido), pero también la prevención de enfermedades que se asocian con la obesidad y la mejora de otros trastornos vinculados. Se ha demostrado que la reducción de un 10% del peso corporal ya tiene un impacto positivo en la salud. Es por eso que el proceso de pérdida de peso debe planearse en el mediano-largo plazo, como un tratamiento crónico.
Todo programa de descenso de peso se basa en tres pilares:
Cambio de hábitos: implica la corrección gradual de la alimentación, la adecuada selección de alimentos y la regulación de las cantidades a las necesidades personales. También se incluye dentro de los hábitos la incorporación gradual del ejercicio físico y un apoyo psicológico para establecer estrategias conductuales, identificar patrones de ingesta y detectar o descartar trastornos de la conducta alimentaria.
Tratamiento farmacológico: existen varios fármacos que ayudan a perder peso, siempre y cuando se sumen a los cambios de hábitos (no los reemplazan). En Argentina hay presentaciones orales e inyectables con diferentes mecanismos de acción, pero siempre deben ser prescriptos y supervisados por un profesional especializado en obesidad.
Tratamiento quirúrgico: la cirugía bariátrica ha probado ser una herramienta muy efectiva para lograr una pérdida de peso significativa y sostenida en el tiempo, siempre y cuando acompañe también los cambios de hábitos mencionados anteriormente. El tratamiento quirúrgico de la obesidad posee indicaciones formales, y la selección de los pacientes candidatos debe estar sujeta a una evaluación integral a cargo de un equipo multidisciplinario integrado por médicos clínicos, endocrinólogos, nutricionistas, especialistas en salud mental y cirujanos. Son procedimientos complejos pero eficaces a largo plazo en pacientes debidamente seleccionados.”

Al fin de cuentas, ¿por qué engordamos?
“Es una buena pregunta”, dice la nota What we know about diet and weight loss publicada en The New York Times. “El problema es que hubo muchos cambios en la sociedad, y algunos contribuyeron a disparar la epidemia. Las porciones más grandes de comida, la tendencia a comer snacks durante todo el día, la costumbre de comer afuera y la aceptación generalizada de la obesidad son algunos de ellos. Después también están los factores que contribuyen a mantener la obesidad a raya, como la mayor disponibilidad de alimentos frescos, la popularidad de los gimnasios y del ejercicio, la concientización nutricional y la educación. Y no hay que olvidar tampoco la disminución del tabaquismo, que claramente es un progreso pero cuando las personas dejan de fumar en general engordan.”

@incurable_optimista

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