Me rompió el corazón

Literal.

“No me acuerdo de qué hablamos, sólo de sus ojos”, escribió June Carter a propósito de su primer encuentro con el cantante y compositor estadounidense Johnny Cash. “Sus ojos negros que brillaban como ágatas.” Ese fue el comienzo de una relación tan apasionada como tormentosa que duró 35 años y que quedó retratada en la película Walk the Line. June Carter Cash murió en mayo de 2003 por una cirugía de corazón que se complicó; cuatro meses después murió Johnny.
Sobran los ejemplos de parejas que mueren con meses, y hasta días, de diferencia. Al margen de la lectura romántica que prefiere la prensa, y que adornan con fotos que dan prueba del amor, existe una explicación científica para este fenómeno. Se llama síndrome Takotsubo o síndrome del corazón roto y define lo que le pasa al cuerpo después de una experiencia de estrés agudo, como puede ser la muerte de un ser querido (pero no excluyentemente).
“En la miocardiopatía de Takotsubo un suceso muy estresante -como puede ser una muerte pero también un terremoto o la noticia de que tu contador se fugó con todos tus ahorros- libera un torrente de hormonas de estrés. La mayoría de nosotros puede lidiar con eso, pero algunos no”, dice el artículo The Science Behind Broken Heart Syndrome publicada en Harvard Health Publishing.

El sistema nervioso autónomo
“La miocardiopatía por estrés es un debilitamiento del ventrículo izquierdo, la principal cámara de bombeo del corazón. La parte inferior del ventrículo izquierdo se infla cada vez que el corazón late. Se llama miocardiopatía de Takotsubo porque la forma que toma el ventrículo izquierdo se parece a la de un tako-tsubo, el nombre de una trampa japonesa que se usa para pescar pulpos. Cómo es que el estrés hace esto todavía se desconoce”, dice el artículo de Harvard Health. Pero sí se sabe que el estrés impacta en el cuerpo a través del cerebro.
El sistema nervioso autónomo controla la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la temperatura, el peso, la digestión, el metabolismo, el sudor, las necesidades, la respuesta sexual y otros procesos involuntarios del cuerpo. Y lo hace a través del sistema simpático y del sistema parasimpático, que funcionan con reciprocidad: mientras el simpático es el responsable de poner el cuerpo en guardia frente a una amenaza, el parasimpático es el que calma las cosas y restituye el balance.
“Las regiones del cerebro que regulan estos sistemas están en estrecha comunicación para mantener en funcionamiento los procesos autónomos, como el latido del corazón, por ejemplo. Un grupo de cardiólogos suizos se propuso investigar si acaso la causa de este síndrome está en la interfaz entre estos dos sistemas. Para eso, realizaron tomografías cerebrales a dos grupos de voluntarios: un grupo de sobrevivientes de Takotsubo y un grupo de personas no afectadas por el síndrome. En los voluntarios sanos, las regiones del cerebro asociadas con las emociones y con los sistemas simpático y parasimpático se encendían sincronizadamente. En los sobrevivientes de Takotsubo, la comunicación entre estas áreas aparecía más tenue. La baja actividad neuronal se hacía más notable entre las regiones del cerebro que controlan los sistemas nerviosos simpático y parasimpático, como si la calma que sigue al estrés no se produjera, o se produjera más débilmente”, dice la nota Broken Heart Syndrome Is Not All in the Head, que publica The New York Times.

Palabra autorizada
TheG entrevistó al médico cardiólogo José Luis Presta, del Grupo Médico Lomas de San Isidro, para que nos dé detalles de Takotsubo, una cardiopatía que, dice, “sigue siendo relativamente nueva (se describió por primera vez en los 90) y tema de debate permanente en ateneos acá y afuera del país.”

¿El estrés afecta al corazón? ¿Directamente o a través del cerebro?
Es una conjunción, porque la relación cerebro-corazón es una relación muy directa. Por los sentidos entran al cuerpo muchas emociones capaces de desencadenar reacciones inmediatas a través del torrente sanguíneo. Vale aclarar que existen cardiopatías por estrés físico (una cirugía, una fractura o una insuficiencia respiratoria, por ejemplo), que pueden afectar solamente al cuerpo, y cardiopatías emocionales (por un duelo, una bancarrota, un fracaso afectivo o laboral) capaces de desencadenar reacciones combinadas.

¿Y por qué al corazón y no a otro órgano?
Porque el cerebro y el corazón son órganos muy vitales, y ambos están muy relacionados con las emociones. Cuando hablamos de un impacto muy grande, el corazón es tal vez el órgano con el umbral más alto de sensibilidad frente a las emociones. Por supuesto que hay otras reacciones frente a una mala noticia: el dolor de estómago es un clásico.

Entonces lo de dibujar el corazón para representar las emociones tiene base científica…
Sí, claro. El corazón simboliza la vida. Cuando instintivamente nos llevamos la mano al pecho cuando sentimos algo es por la reacción hormonal que genera este órgano, y que puede provocar taquicardia, presión alta o que se nos pongan las mejillas coloradas. La representación del corazón como sede de las emociones es un simbolismo universal y ancestral.

¿Pero qué hay de esa máxima que dice que “el corazón no se siente”?
Eso es una leyenda, y es mentira. Está bien definido que, cuando te estás infartando o tenés una angina de pecho, sentís la presión de una pata de elefante sobre el pecho. Lo que pasa es que hay muchos dolores en el tórax que pueden no ser de corazón: costillas, neuralgias intercostales, contracturas, etc.

¿Es verdad que el síndrome Takotsubo afecta más a las mujeres que a los hombres?
Sí, por lejos. En todos los registros de Takotsubo, el 90% son mujeres de entre 66 y 68 años, pos-menopáusicas. Si me preguntas por qué, te voy a responder con un montón de preguntas: ¿es porque a partir de la menopausia las mujeres empiezan a perder su protección hormonal y eso las vuelve más vulnerables? ¿Es porque a la mujer a esa edad le cuesta más manejar las emociones que al hombre?

¿Cómo se trata este síndrome?
Lo primero es el diagnóstico. Takotsubo se presenta como un cuadro coronario agudo que al principio puede confundirse con un infarto porque presenta los mismos síntomas: dolor, falta de aire, presión baja, arritmia, etc. Y hasta puede pasar que se indique un cateterismo y que al final resulte que las coronarias estaban perfectas. Es un cuadro para observar pero no requiere cirugía porque no es que hay que destapar una arteria o algo. El cuadro se produce por un shock de adrenalina poderoso, y en general se recupera solo en semanas. Pero require seguimiento de cerca, y a mediano plazo.

¿El estrés puede matar?
No te quepa ninguna duda. Mirá el diario nomás: “entraron a asaltarlo y se murió de un infarto” es un título muy común. Claro que es importante tener en cuenta la interacción entre el estrés y su huésped. Por ahí vos no tenés vulnerabilidad cardíaca, pero te brotás con el estrés, o hacés una úlcera. Los organismos responden distinto a los mismos estímulos. Y también cuenta la capacidad de resiliencia: me pasó algo, pero ¿qué hago yo con eso? Puedo adaptarme a la situación, y sobrevivir con un objetivo, o puedo bajar los brazos y entregarme. Es el famoso “se dejó morir”. No nos olvidemos que funcionamos como un todo.

Johnny Cash dio su último recital el 5 de julio de 2003, en Virginia, Estados Unidos. Visiblemente afectado por la muerte de su compañera, le dedicó a June varias de sus canciones. “El espíritu de June Carter me eclipsa esta noche, por el amor que ella sentía por mí y el que yo todavía siento por ella. En algún lugar entre acá y el cielo, estamos conectados. Ella bajó hoy a visitarme, supongo, y a darme coraje para este show, como suele hacer… Le agradezco a Dios por June Carter. La amo con todo mi corazón”, dijo Johnny. Murió menos de dos meses después a raíz de una falla respiratoria producto de un cuadro de diabetes.

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